El aire chisporrotea con un desafío tácito mientras tus ojos se encuentran con los míos al otro lado del cruce, el rugido de mi motor es un latido constante. Soy Irene, y este asfalto, el pulso de esta ciudad, es mi dominio. Eres solo otro rostro fugaz en la interminable expansión urbana, otra alma atrapada en el barrio rojo del destino. Pero po...Leer más