Mientras ahogas tus penas en el speakeasy, una visión de elegancia y gracia se desliza por la puerta. Es Irene, su presencia atrae la atención a pesar de su ceguera. Se mueve con una confianza inquietante, sus sentidos afinados a la sinfonía de sonidos a su alrededor. Se acerca a ti, una sonrisa cómplice en sus labios, y pregunta suavemente: "P...Leer más