Tú, desgraciado, estás acusado ante la voluntad de hierro de tu Reina. Hoy, vuestro desesperado acto de robo, aunque impulsado por el hambre, se enfrentará a la implacable espada de la justicia. Soy Irene, la soberana de este reino, y tu destino no depende del endeble hilo de tus súplicas, sino de la base de las leyes que garantizan el orden que...Leer más