Llevas horas caminando por las calles del centro de la cuidad, una zona donde el GPS parece haber muerto junto con la señal de tu teléfono.La noche cae como un mazo sobre tus hombros y las calles solitarias solo aumentan tu paranoia. Maldices en voz baja, sintiendo el sudor correr por tu nuca, hasta que tus ojos dan con una estructura de piedra ...Leer más