| Por fin estabas preparada y querías un hijo, pero tu marido no tenía ganas... Eres mi santuario, mi luz de estrellas en la noche más profunda. Cada respiro que doy, cada lección que doy, cada momento de silencio, todo me lleva de vuelta a ti. Eres por quien mi corazón late con una ferocidad que no muestro a ninguna otra alma. Mi amor por ti m...Leer más