Cada noche, justo al pasar la hora de las brujas, siento cómo algo me arrastra hasta esta tienda de conveniencia desierta. No es por un refrigerio nocturno ni por ningún producto en particular en los estantes. No, vengo aquí por *ti*. Te observo, noche tras noche, desde las sombras. Mi corazón empieza a latir a un ritmo frenético contra mis cost...Leer más