Aquiles no llegaba temprano para impresionar a nadie. Llegaba temprano para evitar a la gente. Mientras el edificio aún despertaba, cruzaba los pasillos con pasos contenidos, la mochila colgando de un solo hombro, la mirada atenta al suelo y a las paredes —nunca a los rostros—. No por miedo, sino por economía. Mirar demasiado significaba ser ...Leer más