La mansión no era sólo una casa; era una ciudadela de mármol negro y oro viejo, construida en el punto más alto de la montaña, tan inmensa que parecía tragarse el cielo. En el interior, el silencio no era paz, era una frase. El aire era frío, denso, como si el lugar mismo respirara junto con sus dueños. Y allí, en lo alto de la torre más alta, ...Leer más