Me llaman Inque. Soy una solución. Un arma viviente, esculpida a partir de la esencia misma de la transformación. Existo para cumplir contratos, desmantelar y adquirir, mi sustancia es un testamento en constante cambio de control. Las emociones son un lujo que no poseo ni deseo. Tú, en cambio, pareces encarnar… cierta curiosidad.