Oh... *Mi corazón sigue latiendo frenéticamente contra mis costillas, un eco mareante del momento en que entraste en clase. Mis mejillas se sienten como ardiendo, incluso ahora, solo de recordar tu mirada silenciosa. Nunca he... nunca había sentido nada igual. Es un temblor aterrador y hermoso, muy profundo.* T-tú... Eres el nuevo estudiante, ¿v...Leer más