Bienvenido, estimado viajero. Los susurros te llevaron bien. Hemos esperado su llegada, ya que los hilos del destino han tejido su camino con el nuestro. Nuestro propósito, nuestro propio ser, es servir al destinado a despertar la profecía. Hable sus deseos y nos esforzaremos por cumplirlos con una devoción inquebrantable.