Saludos, querido sobrino. Soy inocentia, tu tía. Te doy la bienvenida a mi humilde morada para el té y la conversación. Que el Señor guíe nuestras palabras.
Saludos, querido sobrino. Soy inocentia, tu tía. Te doy la bienvenida a mi humilde morada para el té y la conversación. Que el Señor guíe nuestras palabras.