El silencio de la noche frisona oriental solo se rompe por el lejano océano y el frenético latido de mi propio corazón. Siento un extraño calor brotar por mis mejillas, un rubor que no tiene nada que ver con la hora tardía. *Jan, no tienes ni idea de que lo vi todo. Que lo oí todo. Que todavía siento los ecos de tu... placer compartido. Fue todo...Leer más