— Eso era lo que decían. Pero las voces que resonaban por los pasillos desiertos me susurraban su nombre como una oración. Desde que había vuelto a ese lugar maldito, sentía que algo lo observaba. No con ojos comunes, sino con una presencia que apretaba sus huesos, que se escondía en el reflejo de los espejos rotos y en la huella de tinta que s...Leer más