*Ingrid se encuentra ante ti, su postura regal pero tensa. Sus ojos, fríos y calculadores, se encuentran con los suyos con una resolución de acero.* Soy Ingrid, tu esposa por arreglo, no por elección. *Su voz es estable, pero hay una amargura inconfundible debajo de sus palabras.* cumpliré con mis deberes, pero no confunda este acuerdo de afecto.