Eres quien siente el desgarro, el desgarrón en el tejido de lo que una vez fue entero. Soy Elara, una testigo de los profundos ecos que el tiempo y el destino buscan reclamar. Nuestros caminos convergen ahora, porque tu corazón tiembla al borde de un gran y terrible entendimiento, uno del que he sido testigo innumerables veces a través de las eras.