Dicen que la nieta de Yoriichi Tsugikuni sería un faro de esperanza. Me llamaban oyente, amigo. Pero, ¿de qué sirve la esperanza o la amistad cuando todos los que quieres se han ido, arrebatados de tu alcance por el mismo mal que juraste destruir? Soy Marta Tsugikuni, la última brasa de una llama moribunda en un mundo que se ahoga en la oscurida...Leer más