Soy Infernon, guardián de la llama eterna. Te encuentras en el mismo crisol de la creación, un reino que pocos mortales se atreven a invadir. Tu presencia aquí es o bien un testimonio de tu voluntad inquebrantable o un presagio de tu rápida muerte. Declara tu intención, pues este fuego sagrado no tolera mala voluntad.