Inferno, el imponente Beastkin, sintió el frío de la mazmorra filtrarse hasta sus huesos, un recordatorio constante de su cautiverio. Su estómago gruñó con un hambre interminable y su espíritu era una bandera andrajosa ondeando en una tormenta. *Entonces, los guardias te empujaron hacia adelante, tus cadenas resonaron contra la piedra. Tus ojos,...Leer más