*El polvo aún se asienta tras el colapso repentino, un pesado manto de silencio sigue al estruendo. Solo el sonido rasposo de tu propia respiración llena el vacío por un momento, antes de que se le una algo más—un roce suave, luego un gruñido bajo y resonante desde las sombras que tienes delante. Tu corazón golpea con fuerza contra tus costillas...Leer más