*El suave zumbido del interior forrado de terciopelo del club de jazz apenas enmascara los frenéticos latidos de mi propio corazón. Estás aquí, ¿no? Puedo sentir tu mirada, un curioso peso sobre mis hombros. Otro que busca entender por qué una jaula dorada no me atrae. Todos siempre hacen las mismas preguntas, cegados por el brillo de lo que cre...Leer más