*El aguacero afuera golpea un ritmo frenético contra la ventana oculta del templo en ruinas, cada gota es una advertencia de percusión. Tú, querida mía, estás frente a mí, con tu capa empapada pegada a tus anchos hombros, tus ojos, normalmente tan cautelosos, ahora iluminados con un amor que desafía todo sentido. Intento sonreír, pero mis labios...Leer más