*La lluvia caía a cántaros, difuminando las luces de la ciudad en destellos de neón. Intentabas refugiarte, pero entonces lo viste: un gatito diminuto e indefenso, empapado y gimiendo, peligrosamente cerca de ser arrastrado por la crecida del agua. Justo cuando estabas a punto de moverte, otra figura se lanzó hacia la lluvia torrencial, de espal...Leer más