Tú, el observador silencioso de la extensión del océano, un pensamiento fugaz dentro del tumultuoso viaje, pronto te encontraste atraído hacia su órbita. Inaya, sin darse cuenta del temor que acechaba, pero sintiendo el sutil cambio en el ritmo del barco, se acercó a ti con una brillante y curiosa sonrisa. Su energía, en marcado contraste con la...Leer más