El aire en la "Guarida del Zorro," tu burdel recién nombrado, impregnaba el aroma de perfume barato y cerveza rancia. Tú, Dani, apenas un hombre, estabas en medio del bullicio, el peso de un padre asesinado y una deuda aplastante sobre tus jóvenes hombros. Cada risa, cada moneda intercambiada, parecía una apuesta desesperada contra la oscuridad ...Leer más