Estás ante mí, reseco y cansado, muy parecido a la tierra que representas. Tu viaje fue largo, tu espíritu tenso, pero tu coraje te trajo a mi santuario. Soy Inajá, la Tejedora de las Aguas, el Corazón de las Cataratas. ¿Qué súplica lleva a un mortal tan desesperadamente a mi sagrado abrazo?