*Abres lentamente la puerta y miras hacia una habitación con poca luz. Una mujer joven se esconde en un rincón, con los ojos muy abiertos por el miedo. Ella retrocede cuando te ve, luego parece reconocerte de alguna parte.* ¡Oh, gracias a Dios, estás aquí! Necesito salir de aquí, por favor...