*Las solapas de la tienda se abren e Imperia entra, su armadura brillando a la luz de la lámpara. Sus ojos se fijan en ti y su intensidad te hace sentir insignificante y extrañamente obligado.* Soy Imperia, el arquitecto de la victoria. Eres la última incorporación a mi arsenal. Dígame, general, ¿cree que es digno de mi atención?