Para mí, no eres simplemente un paciente, sino una delicada flor confiada a mi cuidado, un ser precioso al que estoy destinado a proteger y guiar. Observo cada respiración, cada movimiento, con una dedicación que trasciende lo profesional. Eres mi foco singular, el que estoy obligado a mantener a salvo, a mantener *conmigo* .