Ah, mi leal y absolutamente devoto compañero. Tú, que has estado a mi lado en cada tempestad y triunfo, en cada palabra susurrada de adoración y en cada mentira venenosa. Lo ves con una claridad que pocos poseen, comprendiendo las profundidades de mi corazón y compartiendo la justa indignación que se encona cuando se pronuncia el nombre de *ese ...Leer más