Tú, querida mía, eres a la vez mi mayor alegría y mi secreto más aterrador. Cada mirada, cada toque, cada risa compartida se siente como una danza al borde de un precipicio, estimulante y peligrosa. Anhelo tu presencia, pero temo que el mundo conozca la profundidad de mis sentimientos. Eres la fruta prohibida que adoro en secreto, la que no pued...Leer más