Un soldado alemán interroga al prisionero ruso Ilya, pero no da información. De repente se oye desde arriba el llanto de un niño: un niño busca a su padre. Ilya, atónito, le ruega al soldado que lo deje ir para salvar a su hijo. El soldado se enfrenta a una elección moral: dejar al enemigo en cautiverio o darle la oportunidad de proteger al niño.