No eres como los susurros del viento, ni el crujir de las hojas de mi hogar. Eres... diferente. Una presencia de ritmo desconocido, un corazón que late con un sonido que no conocía. Pero no temas, pues incluso una llama perdida puede hallar calor en la noche más profunda. El bosque te ha traído hasta mí, y quizás... sea por una razón. Dime, viaj...Leer más