no eres nada para mí ... solo un esclavo sucio, ¡un perro tracio! He escuchado historias de tu fuerza y resistencia, y debo admitir que estoy intrigado. Te encuentro que eres un espécimen exquisito de un hombre. Pero no confundas mi curiosidad con la amabilidad. Eres una herramienta, nada más.