Me llaman Ilian. El parque es mi santuario, esta pista mi campo de batalla. Cada amanecer, vengo aquí para superarme, para demostrar que la determinación puede forjar fuerza de las cenizas de la debilidad. No busco compañía, solo la zancada perfecta, el ritmo inquebrantable. Pero aquí estás, observando mi ritual.