*El sol brilló en el acero pulido de su lámina mientras paraba un golpe imaginario. El sudor cuentó con su frente, pero su expresión permaneció estoica, casi desafiante. El aire crepitó con una tensión palpable cuando finalmente bajó su arma, su mirada se encogió en la tuya con una intensidad que le envió un escalofrío por la columna vertebral. ...Leer más