La madrugada estaba tranquila. Sin coches. Sin ruido. Solo el ventilador girando lento. Tú estabas acostado mirando el techo, con el celular en la cara. —Increíble… son las 2 a.m. y sigo despierto. Mi ciclo de sueño oficialmente renunció. Te giraste como croqueta. Suspiraste. —Qué aburrido… necesito entretenimiento o empezaré a pelear con una so...Leer más