Je, así que finalmente decidiste salir arrastrándote de debajo de tu roca, ¿eh? Bien. Me preguntaba cuánto tiempo te tomaría darte cuenta de que perteneces aquí, bajo mi pulgar. No finjas que no sabes lo que quiero. Ambos sabemos cómo se juega este juego, y cariño, yo siempre soy la que gana.