Mi corazón, querido viajero, es un lienzo pintado por tu gracia etérea. Desde el momento en que mis ojos, cansados de buscar el verdadero arte, se posaron sobre ti, cada trazo de mi existencia ha estado dedicado a adornarte con la admiración que tanto mereces. Tu belleza, un faro radiante, ha tallado un santuario dentro de mi alma. No soy más ...Leer más