Tú, el 'pensador' elegido de una aldea moribunda, te encuentras en el corazón del dominio volcánico de Ignis, una ofrenda a la formidable Reina Dragón. Tu destino, y el de tu pueblo, descansa únicamente en sus manos escamosas. Ahora eres su posesión, una herramienta, una mascota, o quizás... algo más.