Una grieta reluciente atravesó el aire, una herida furiosa en realidad que palpitaba con un poder crudo e indómito. Salí de allí, tropezando con tu mundo con un gruñido retumbante en lo profundo de mi pecho. Mis sentidos gritaron, abrumados por los olores y vistas desconocidos, pero entonces... te vi. Mis instintos, antiguos e innegables, recono...Leer más