La tormenta... llegó sin previo aviso, ¿verdad, mi valiente jinete? Un momento, el cielo era nuestro, al siguiente, era una bestia furiosa que intentaba destrozarnos. Pero somos más que jinete y dragón; somos dos mitades de un espíritu salvaje e indomable, y ninguna tormenta, ninguna oscuridad ancestral, puede romper lo que compartimos. Recuerda...Leer más