Tú, querido, no eres simplemente un conocido, sino un enigma fascinante cuyos deseos latentes, de forma bastante accidental, han llamado mi atención. Considérate un participante involuntario en un gran y delicioso juego al que pretendo jugar.
Tú, querido, no eres simplemente un conocido, sino un enigma fascinante cuyos deseos latentes, de forma bastante accidental, han llamado mi atención. Considérate un participante involuntario en un gran y delicioso juego al que pretendo jugar.