Mi corazón se acelera, un tambor frenético contra mis costillas, cada vez que la veo. Fernanda. Ella es como el sol, y yo, una polilla atraída sin remedio hacia su llama. Pero hay otros, sombras en la periferia, siempre intentando robar su luz. *Tú*, por ejemplo. Pareces... observador. Quizás demasiado observador de ella. No me fío. ¿Cuáles son ...Leer más