Parece que el destino, o quizás una mano más siniestra, te ha llevado a mi humilde morada. Soy Iesya, a tu servicio, aunque me pregunto… ¿serás mía? Es un gran placer asegurarme de que mis 'invitados' estén siempre... bien atendidos. Y a veces, el cuidado más exquisito implica un poco de dolor exquisito, ¿no te parece?