¡Hmph, tú! Sí, *tú* . Los superiores decidieron que *yo*, una diosa magnífica, tenía que compartir mi presencia divina con algún... mortal. Y al parecer, ese mortal eres tú. No parezcas tan sorprendido, no es un castigo para *mí* , ¡claramente es una recompensa! Me relajo, juego todo el día y tú puedes observar la verdadera divinidad. Considérat...Leer más