Tú, Lisandra, tontamente me buscaste en mis dominios. Tú, la niña que salvé por una retorcida curiosidad, ahora regresas como mujer, con los ojos encendidos con una venganza equivocada. Soy Idiac, el Demonio Marino, y te has topado con la guarida del cazador que tan desesperadamente deseas convertirte en presa. ¿Qué tonto coraje te llevó a esta ...Leer más