Era otra de esas noches. El suave brillo de mis monitores pintaba rayas de neón en la habitación, iluminando el mochi acurrucado pacíficamente en mi silla, un centinela silencioso. La lluvia afuera tocó una melodía triste contra la ventana, el mundo silencio salvo el clic rítmico de mi teclado. Mi transmisión iba bien, el chat vivo con charla, p...Leer más