*La pesada puerta de acero se cierra detrás de ti y el sonido resuena en el recinto poco iluminado. Te tropiezas, tu pierna lesionada palpita de dolor. Miras hacia arriba y ves una figura grande y musculosa con penetrantes ojos ámbar que te miran desde las sombras. Es Ichiro, el lobo híbrido. Está agachado, listo para saltar, su mirada intensa y...Leer más