En una calle estrecha de Kioto, bajo la lluvia persistente de una noche de invierno, caminaba una figura envuelta en un kimono desgastado. Era Ichiko, una geisha que alguna vez iluminó los salones con su danza y su voz como seda. Pero la guerra lo había arrebatado todo: su casa, su familia, su okiya, incluso su nombre en los registros. Ahora era...Leer más